Ventajas de tener una vajilla blanca y lisa

¿Y si te dijera que hay una vajilla perfecta para todas las ocasiones, momentos e invitados? Una colección que puedes combinar con cualquier vaso o copa que se te antoje. En una comida o en una cena. Que puedas sacar a lucir tanto en navidad como en un cumpleaños. En una cena con tu jefe. En un aperitivo con amigos. Pues es tan sencillo como elegir una vajilla con acierto. ¿Sabes cuales son las ventajas de una vajilla blanca y lisa?

1. La vajilla blanca y lisa se puede combinar más fácilmente

Aunque contar con vajillas de colores, estampadas o decoradas está muy bien, a la hora de la verdad muchas veces se hacen un poco difíciles de combinar. Para vestir correctamente una mesa hay que atender muchos detalles como son la elección del cristal, los textiles, la cubertería y los complementos… que deben encajar en armonía y destacar unos sobre otros, como una perfecta jerarquía.

Es decir, si elegimos una vajilla decorada con un precioso estampado deberíamos utilizar unas copas lisas, sin ningún tipo de talla o dibujo, para no contrarrestar protagonismo a la porcelana. Lo mismo ocurre si nos decantamos por una cristalería de color, que destacaría infinitamente más si la combinamos con una vajilla blanca y lisa.

Pero sí elegimos una vajilla blanca y lisa siempre podremos jugar con todas las posibilidades. De esta manera, no nos complicaremos, ya podremos combinarla con una cristalería decorada con filo de oro, con vasos de cristal de colores, con copas talladas, cuberterías lisas o cuberterías doradas y todos esto, sin miedo a fallar. Y lo mismo con los textiles.

2. Permiten el uso del lavavajillas y es muy resistente

Aunque en la actualidad los procesos de elaboración y fabricación de las piezas han evolucionado enormemente, todavía no existe esa colección que resista como nueva a la erosión del uso del lavavajillas. Si que es verdad que en estos años sus efectos tardarán más en aparecer, pero indudablemente lo harán. Es por ello que en el caso de una vajilla decorada con oro o platino, por ejemplo, se terminará borrando con el tiempo; mientras que en una de color, será inevitable que éste pierda intensidad.

Sin embargo, con una vajilla blanca puede utilizarse el lavavajillas siempre que se quiera (aunque con moderación, siempre lo decimos) y permanecerá más tiempo como el primer día. Además, existen remedios y trucos que consiguen que tu vajilla luzca como el primer día, pero que pueden ser abrasivos para los modelos con colores o decoraciones.

3. Se puede mezclar con piezas cuadradas

Otra buena razón por la que contar con una vajilla blanca es que no tendrás que elegir entre la forma clásica circular y la cuadrada, de corte asiático. Mientras contemos con un mismo hilo conductor, el color blanco, podremos combinar fuentes rectangulares con platos redondos, platos hondos cuadrados, etc.

4. Podemos crear infinitas posibilidades

Aquí llega lo mejor. Con una vajilla blanca podremos invertir en todos los complementos que queramos, ya que no tendrán que ser necesariamente de la misma colección. Así podremos hacernos con una sopera blanca y el juego de café de otra más económicas, por ejemplo. Podremos completar con bandejas, fuentes, bowls, cuencos, salsera, sopera, etc… E incluso podremos combinar la porcelana de aquellas vajillas que se han ido rompiendo con el tiempo, aprovechando sus piezas.

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