Cómo limpiar la cubertería correctamente y su cuidado

Con el paso del tiempo, puede que tu cubertería de acero inoxidable no brille como el primer día. Manchas de cal, ralladuras o cambio de color puede son los indicadores de que no estás limpiando la cubertería correctamente.

Si quieres que tus cuberterías luzcan como nunca, sigue estos pasos:

  1. Prelavado
  2. Colocado en cestas de lavado
  3. Lavado
  4. Secado

1. Prelavado de los cubiertos

Lo más importante es llevar a cabo el prelavado de la cubertería lo antes posible después de su uso para evitar que se resequen los residuos. Eliminamos los restos que podamos con un cepillo o estropajo suave y, seguidamente, sumergimos los cubiertos en un barreño con agua. No dejar más de 20 minutos en remojo.

Los cubiertos deberán estar correctamente colocados, es decir, en pequeños montones por cada tipo de cubierto y perfectamente separados entre ellos.

2. Colocado de la cubertería en cestas de lavado

Para colocar los cuchillos, tenedores y cucharas en el lavavajillas, lo haremos de manera vertical, con el mango para abajo. Por seguridad, los cuchillos que puedan cortar los colocaremos al contrario, con el mango para arriba. Y al igual que en el prelavado, cada tipo de cubiertos, juntos.

3. Lavado automático

Las claves fundamentales para lavar los cubiertos correctamente en el lavavajillas son:

  • La temperatura del agua: Entre 65 y 75 grados.
  • La concentración de detergente: entre el 3 y 5 %. No te preocupes, no hay que hacer cuentas ni nada por el estilo, esto en la actualidad está solucionado con las cápsulas y monodosis, que concentran la cantidad correcta de detergente.
  • Utilizar un detergente de calidad.
  • Mantener los filtros correctamente limpios y usar sal si fuese necesario.

4. Secado

Nada más terminar el lavado, secaremos los cubiertos, para evitar manchas de gotas de agua y conseguir un brillo duradero. De esta manera, sacaremos una a una las piezas y, delicadamente, secaremos con un paño suave, incluso si aparentemente a la vista está seco.

Después, colocamos los cubiertos en el cajón como lo harías habitualmente.

En el caso de que algún cubierto estuviera aún sucio o con restos, repetiremos de nuevo todos los pasos desde el prelavado.

¡Listo!

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